viernes, 13 de junio de 2014

“VERDAD Y APROXIMACIÒN A LA VERDAD”: KARL POPPER



SEXTA SEMANA
SEGUNDA LECTURA

“VERDAD Y APROXIMACIÒN A LA VERDAD”
KARL POPPER

Popper podría prescindir del vocablo “verdad” para hablar  de la ciencia, de su avance y de su criterio de progreso, esto lo podemos verificar cuando expresa me parece más seguro discutir sobre el criterio del progreso de la ciencia sin adentrarme demasiado en el muy controvertido problema relacionado con el empleo de la palabra “verdad”, aceptaba la correspondencia objetiva o absoluta de la teoría de la verdad, considerada como su correspondencia con los  hechos, entre una afirmación y un hecho”,  para evocar cuan vana parecía esta situación señala como ejemplo el  Tractatus de Wittgentein con su teoría de proyección de la verdad.  En este libro se concibió una proposición como una pintura, imagen o proyección del hecho que se intenta describir, como si tuviera la misma estructura que ese hecho. Además para explicar tal correspondencia  menciona a Schlick quien dio una crítica  clara de varias teorías de esta correspondencia, que a su vez creó otra teoría que no resultó mejor y cambió la teoría de Tarsky cuyo mayor logro para la filosofía de las ciencias empíricas, es que rehabilitó la teoría de la correspondencia de la verdad absoluta y objetiva.  Tarsky reivindicó la utilización libre de la idea intuitiva de la verdad como correspondencia con los hechos, en opinión de Popper, errónea  pero que es decisiva para su argumento.  Tarsky  tuvo el mérito  de descubrir que, a pesar de su aparente trivialidad contenían la solución del problema de explicar la correspondencia con  los hechos, para ello se debe utilizar un metalenguaje donde se puede hablar de dos cosas: las afirmaciones y los hechos a los que se refieren (metalenguaje “semántico”).

Gracias a la obra de Tarsky, la idea de la verdad objetiva y absoluta, goza hoy de la aceptación de cuantos la han entendido bien.  La dificultad para entenderla parece haber tenido dos fuentes: primero, la combinación de una idea intuitiva simplísima con cierta complejidad en la ejecución del programa técnico que genera; segundo: el dogma tan difundido pero erróneo, de que una teoría satisfactoria de la verdad; tendría que ser una teoría de creencia verídica, bien fundamentada o racional.  Las tres rivales de la teoría de la correspondencia de la verdad, la teoría de la evidencia, que confunde “lo que se sabe ser verdad” con la “verdad”, la teoría pragmática o instrumentalista, que confunde lo útil con lo verdadero, son teorías subjetivistas ( o “epistémicas”)  de la verdad, en contradicción con la teoría de Tarsky, objetivista (o ”meta lógica”).  Son subjetivistas en el sentido de que surgen de la posición subjetiva fundamental que puede concebir el conocimiento sólo como una especie de estado mental o como una disposición o clase especial de creencia.  Todas estas teorías intentan definir la verdad en términos de las fuentes u orígenes de nuestras creencias, o en términos de nuestras operaciones de verificación, o de algún conjunto de reglas de aceptación o en término de nuestras convicciones subjetivas.

La teoría objetivista de la verdad nos lleva a tener una actitud muy diferente, permite expresar aseveraciones como: una teoría puede ser verdadera aunque nadie crea en ella, aunque no tengamos razones de peso para aceptarla o para creer que es verdadera; otra teoría puede ser falsa, aunque tengamos comparativamente buenas razones para aceptarla. Esta teoría es muy antigua, anterior a Aristóteles, pero Tarsky ha disipado la sospecha de que la teoría objetivista de la verdad como correspondencia con los hechos, puede ser contradictoria en sí misma.  Una ventaja de la teoría de la verdad objetiva o absoluta es que nos permite decir que buscamos la verdad, pero quizá no podemos saber cuándo la hemos encontrado; que no tenemos un criterio para definir la verdad, pero que, no obstante nos guía la idea de la verdad como un principio regulador, y que, aunque no existan criterios generales con los que podamos reconocer la verdad, excepto quizá, la verdad tautológica, existe una especie de avance hacia la verdad.

En 1944, cuando Tarsky publicó el primer bosquejo de sus investigaciones acerca de la teoría de la verdad, desde entonces ha mejorado la situación, el subjetivismo aún abunda en la filosofía de la ciencia y especialmente en el campo de la teoría de la probabilidad.  Todas estas teorías subjetivistas son irrefutables, porque siempre es posible sostener el punto de vista todo cuanto decimos acerca del mundo, podría sustituirse por una afirmación de creencia.

Para el autor la ciencia no tiene nada que ver con la búsqueda de la certeza o de la probabilidad o de la confiabilidad. No le interesa establecer teorías científicas seguras, ciertas o probables, sólo le interesa criticarlas y ponerlas a prueba para encontrar los errores, aprender de los errores y elaborar nuevas teorías.  Como crítico o negativista considera que la ciencia constituye la búsqueda de la verdad.  La idea misma del error y de la falibilidad implica la idea de una verdad objetiva como como la norma a la que casi podremos llegar. Acepta que la idea de que la tarea de la ciencia consiste en la búsqueda de la verdad, teorías verídicas.  Insiste en que la verdad no es el único objetivo de la ciencia, lo que buscamos es la verdad interesante, la verdad difícil de obtener.  Y en las ciencias naturales lo que busca es la verdad que tenga un alto grado de poder explicativo, que implique la verdad lógicamente improbable. No quiere solo la verdad, si no más verdad y nueva verdad, busca respuestas a los problemas, un problema difícil, fértil, de alguna profundidad, una verdad, o una conjetura acerca de la verdad, se vuelve importante para la ciencia.  Entonces los negativistas  no encontrarían muchos usos para la idea de la verdad. Porque nuestras ideas sobre el progreso científico y sobre el intento de resolver problemas no están estrechamente vinculadas con la verdad. Se interesa por la verdad interesante y pertinente, este interés se debe por su convicción metodológica de que sólo con la ayuda de tales conjeturas se puede tener la esperanza de descubrir una verdad pertinente e interesante.  Intenta resolver un problema interesante mediante una conjetura audaz, si resulta falsa servirá para aprender de los errores, aprender mucho acerca de la verdad y nos acercaremos más a ella.  Por consiguiente, sostiene que ambas ideas, la idea de la verdad, en su sentido de correspondencia con los hechos y la idea del contenido desempeñan papeles de más o menos igual importancia y que ambas pueden arrojar mucha luz sobre la idea del progreso en la ciencia.

Respecto al avance del conocimiento científico, muchas personas han opinado que, aunque no sabemos cuán cerca estamos de la verdad, podemos aproximarnos cada vez más a la verdad.

A Popper le parece que es posible determinar cuándo una teoría parece corresponder mejor a los hechos que otra y establece seis tipos de casos en que una teoría (t1) ha sido superada por otra (t2), es decir, veremos cuando puede decirse que existe un avance científico, por teorías que se superan, el criterio será el acercamiento a la verdad, entonces t2 estará más próxima a la verdad que t1 si y sólo si:  1) t2 hace aseveraciones más precisas que t1 y soporta pruebas más precisas.   2) t2 toma en cuenta y explica más  hechos que t1.   3) t2 describe o explica los hechos con mayor detalle que t1.   4) t2 ha pasado pruebas en las que t1 ha fracasado.    5) t2 ha sugerido nuevas pruebas experimentales, no consideradas antes de que se diseñara t1 y ha pasado esas pruebas.    6) t2 ha unificado o conectado entre si varios problemas hasta entonces inconexos o no relacionados por t1.   Así cuando exista una mayor aproximación a la verdad, diremos, en terminología popperiana que nos encontramos ante una mayor verosimilitud.

Popper establece tres puntos  no técnicos.  El primero es que nuestra idea de aproximación a “la verdad”, o de verosimilitud, tiene el mismo carácter objetivo y el mismo ideal de principio regulador que la idea de la verdad objetiva o absoluta.   El segundo punto es: la verosimilitud está definida de tal manera que se logrará la máxima verosimilitud sólo mediante una teoría que no únicamente sea verdadera, sino que sea cabalmente verdadera: si corresponde a todos los hechos y sólo a los hechos reales.  Pero todo esto se aplica sólo al máximo grado de verosimilitud y no a la comparación de teorías respecto a su grado de verosimilitud.  La utilización comparativa de esta idea es su elemento más importante: y la idea de un grado más alto o más bajo de verosimilitud parece menos remota y más aplicable y acaso más importante para el análisis de los métodos científicos que la idea de la verdad absoluta, en sí misma mucho más fundamental.   

La tercera proposición explica la teoría  de la comprobabilidad  o corroboración mediante pruebas empíricas es la teoría metodológica que apoya a esta idea metalógica.  De ésta manera, la teoría de Newton nos permitió predecir algunas desviaciones de las leyes de Kepler, la teoría de Kepler seguía siendo respecto de la de Newton, una “primera aproximación”, se puede seguir hablando de mejores o peores aproximaciones a la verdad.


Resumido por: Julia Oria

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